Se va, se va la murga
Estoy escribiendo esto todavía sin darme cuenta si me caen simpáticos o no esos balances que se suelen hacer a fin de año, aunque en definitiva uno se pasa la vida o al menos varios domingos haciendo vuelta-hacia-atrás constantemente y no es que no me guste, porque en realidad me encanta y me encanta la memoria y me encanta la memoria que selecciona y disecciona, pero que uno se encuentre un diciembre clasificando y revisando papeleos mentales de qué tal tu año y qué grande que estás, listo, los balances de fin de año no me caen simpáticos, lo voy a tener en cuenta de aquí en más. Igualmente, feliz año, que tu vida cambie radicalmente a partir de mañana, claro que no, mejor no, no más.


